Categorías
Sin categoría

Amar y odiar a Jane Austen

Jane Austen publicó sus primeras obras de forma anónima para evitar la desconfianza que entonces despertaba un libro escrito por una mujer.

Sobre el valor de la obra de Jane Austen no es que no haya unanimidad; es que existen opiniones totalmente enfrentadas. Y eso ocurre tanto entre los lectores como entre los críticos y los propios escritores. ¿Qué tiene la autora de Hampshire para provocar tales reacciones?

Jane Austen vivió su vida entre 1775 y 1817. Es decir, entre el siglo de la razón y el del romanticismo, entre el jovial Mozart y el dramático Beethoven, entre la independencia de los Estados Unidos y las invasiones napoleónicas. La Inglaterra de la época crecía al ritmo de la industrialización, y aquellos cambios empezaban a lavar la cara de la vetusta sociedad del Antiguo Régimen. La aparición de la burguesía rural era una de esas novedades, y a ella pertenecía la familia Austen.

Jane tuvo suerte de que su padre, un pastor anglicano, contase con una biblioteca considerable para aquellos tiempos. Así que pudo bucear en los libros desde muy pronto. Lo que no hizo nunca, sin embargo, fue ver mundo. Pasó su existencia sin apenas respirar otro aire que el de aquella Inglaterra de provincias que encaraba el siglo XIX.

Romances en la campiña inglesa

La novelista centró su atención en el ambiente y las mentalidades que mejor conocía. No parece que la guiasen una gran ambición literaria ni el ansia por plasmar una visión de las cosas especialmente original. Hizo lo que se suele llamar novela costumbrista, pero, según sus detractores, quedándose en temas triviales como la preocupación de sus personajes femeninos por conseguir un buen matrimonio. 

Nadie le niega, sin embargo, una gran habilidad como escritora, y sus defensores alegan que en las novelas de Austen no siempre se eluden temas polémicos. Pero eso no ha evitado que sobre sus obras más conocidas planee a veces la temida etiqueta novela rosa, o la más leve de comedia romántica. Algo que no se ajusta a su tono eminentemente realista.   

Mansiones, juegos de seducción y conquista, una madre que les busca marido a sus hijas en los salones aristocráticos, una joven dedicada a hacer y deshacer enredos sentimentales… Son temas presentes en Sentido y sensibilidad, Emma, u Orgullo y prejuicio, cuyo conocido arranque no deja de ser significativo: «Es una verdad universalmente reconocida que todo soltero con una gran fortuna necesita una esposa».

Jane Austen no se casó nunca, y publicó sus primeras obras de forma anónima para evitar la desconfianza que entonces despertaba un libro escrito por una mujer. Es cierto que no se ocupó de los terribles conflictos bélicos y políticos que marcaron su tiempo, y que tampoco habló en sus novelas de las clases más desfavorecidas. El mundo que retrata es estrecho, pero parece justo recordar que eso nunca ha sido impedimento para hacer buena literatura

Jane Austen Obras completas

Entre elogios y descalificaciones 

No es, desde luego, lo que pensaron un buen puñado de escritores conocidos. Charlotte Brontë dijo que en las páginas de Austen no encontraba valor, ni entusiasmo, ni aire fresco. Para Ralph Waldo Emerson, sus novelas eran vulgares, convencionales y carentes de genio, mientras D. H. Lawrence consideraba a la autora una solterona cargada de esnobismo. Pero ninguno de ellos la detestó tanto como Mark Twain, cuyo desprecio por la obra de la novelista inglesa provocó algunos de los más encendidos improperios que se hayan dado entre escritores.

En el otro plato de la balanza, Walter Scott elogió el talento de la autora de Emma, y lo mismo hicieron otros pesos pesados de la literatura moderna como Henry James o Rudyard Kipling. También Vladimir Nabokov, que no era muy dado a piropear a los demás escritores, habló muy elogiosamente de la estructura de Mansfield Park, quizá la novela más audaz de Austen.  

¿Podemos sacar alguna conclusión? 

Probablemente todos tengan su parte de razón, pero lo único seguro es que las obras completas de Jane Austen han sobrevivido en los gustos de los lectores y siguen atrapando a mucha gente dos siglos después. Quizá por su ironía, su capacidad descriptiva o su humor, o quizá porque en ellos hay más de lo que ofrecen otras obras aparentemente similares.

La solución, como siempre, es dejar a un lado las opiniones ajenas y zambullirse en la lectura libres de prejuicios. Quién sabe, hasta es posible acabar convirtiéndose al janeitism, esa especie de hermandad universal de fanáticos de la escritora que existe desde hace más de un siglo.

Amor y amistad, Jane Austen
Amor y amistad
Emma, Jane Austen
Emma
Orgullo y prejuicio, Jane Austen
Orgullo y prejuicio
La abadía de Northanger, Jane Austen
La abadía de Northanger

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *